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NOTA IMPORTANTE:
El texto que sigue, después de la relación de publicaciones expuesta a continuación, está basado en datos obtenidos de distintos artículos de la revista francesa "Parasciences et Transcommunication". Las imágenes expuestas, aunque no proceden de la revista francesa citada, también tienen su origen en publicaciones parecidas. Habiendo hecho las gestiones oportunas, ninguna de estas publicaciones hacen mención de cualquier reserva de derechos de autor, por lo que se deduce que son de libre utilización.
Este artículo es divulgado en Internet sin ánimo de lucro, cumpliendo una finalidad meramente informativa, pues sólo representa la reflexión y opinión de unos investigadores en TCI que tras un meticuloso análisis informático exponen sus conclusiones utilizando el más elemental derecho a la libertad de expresión y opinión.
Siguen aqui algunas que utilizamos como referencia:
Comenzamos este artículo lanzando una pregunta que suele ser de complicada e insincera contestación ¿Por qué los seres humanos a veces somos tan proclives a creer con total ceguera en aquello que no conocemos, pero que por otra parte sería fácil de comprobar si merece nuestra credibilidad, o no, a poco que nos molestemos en hacerlo? Naturalmente, no pretendemos hacer aquí ningún tratado de psicología aplicada; ni somos psicólogos, ni es el lugar adecuado. Lo que pretendemos, es plantear algunas cuestiones relativas a la pregunta y aplicarlas, moviendo a reflexión, a ciertas controversias que se vienen dando en el terreno de las TCI y sus resultados. Más concretamente, a los paralelismos encontrados entre datos literarios, objetos y cosas de este mundo y los que, presumiblemente, presentan algunos experimentadores de estas técnicas, como del Más Allá.
Las relaciones humanas se han fundamentado siempre en la confianza, pero no hay actividad social que esté exenta de engaño y fraude, máxime cuando esa actividad es ya de por si polémica e incomplenta en sus métodos de aplicación según los modelos del empirismo científico, como es la parapsicología de investigación instrumental, aquellas prácticas no convencionales de experimentación que obtiene resultados que pueden ser registrados en un soporte físico, como cintas magnéticas de audio y vídeo, fotografías, discos duros de ordenadores, etc.
¿Cuándo, los seres humanos, solemos creer en un suceso extraordinario sin apenas un esbozo de crítica o reserva? Cuando quedamos subyugados por la espectacularidad de los resultados; cuando nos enfrentamos a la escandalosa "evidencia" de unos datos pretendidamente ciertos que superan, incluso, la imaginación más desbordada; cuando consideramos, por mor de un proceso psicológico de conversión muy conocido, que los receptores y divulgadores de esa información extraordinaria y sobrenatural están "tocados" por el dedo que viene de lo alto, y han sido "elegidos" para llevar a cabo algún plan divino, apoderándose entonces de nosotros una admiración reverencial y un temor a la controversia motivado por la sensación de lo sagrado.
La Teología nos enseña dos modos de entender las
creencias por la fe: La "fides quae creditur" que es la fe en las VERDADES
que se aceptan y se conocen como objetivas, y la "fides qua creditur" que
es la fe mediante la cuál se cree, la fe subjetiva, la que cada
uno puede aplicar de manera personal sin cuestionar la posible causa objetiva,
o no, que le provoca su creencia. Dicho de otro modo: Una cosa es creer
desde esa posición individual en un hecho no comprobado, y otra
cosa es creer en el CONTENIDO de su fe, que se convierte en objetiva por
si misma por la posibilidad de su veracidad comprobatoria. Esto viene a
decirnos que el ejercício de la razón ha de poner orden y
claridad de conceptos en todo el material de conocimientos disponibles,
incluso en aquellas cuestiones que se derivan de un simple acto de fe.
Y sucede, que cuando hemos querido ser consecuente con estas ideas y tratamos de ponerlas en práctica nos encontramos con informaciones, en principio extraordinarias, que en función de su puesta en escena nos ha movido a reflexión y surgen deducciones motivadas por datos comparativos, ineludibles en su interpretación primera, que han de ser admitidos por defecto de otros argumentos cuya única validez consiste en la simple afirmación, totalmente gratuita por indemostrables, de quien los emite.
Y nos estamos refiriendo, en concreto y para entrar en materia, a la tan traida y llevada polémica sobre la presunta veracidad objetiva de la enorme y espectacular casuística contactista en toda clase de soportes y medios electrónicos de la pareja luxemburguesa formada por Jules y Maggy Harsch-Fischbach.
Reconocemos, que cuando hace ya algunos años tuvimos conocimiento
de este ingente material de presunto contactismo interdimensional, nos
quedamos impresionados y subyugados como la gallina en medio de la carretera
frente a los potentes proyectores de los faros de un automóvil.
Ante semejante deslumbramiento, teníamos dos opciones: o dejábamos
que el automóvil "nos aplastara" quedando moléculas de nuestra
esencia "pegadas" a las ruedas del mismo, formando parte de aquél
fenómeno, aunque en calidad de efímero accidente, sin posibilidad
de integrarnos en la comprensión de su naturaleza intrínseca;
o nos echábamos a un lado y tratábamos de averiguar qué
era aquello que nos deslumbró al principio y que ahora veíamos
pasar delante de nosotros, si tendríamos la oportunidad, eliminado
ya el peligro del subyugamiento de lo numinoso, de estudiar aquél
fenomenal suceso y comprobar si obedecía a las expectativas que
un principio nos creó, o podría ser explicado desde otros
parámetros, fuesen cuáles fuesen.
Lo primero que hicimos fue estudiar toda la documentación contactista proveniente del CELT, luego, con el transcurso del tiempo observamos que fueron surgiendo voces discrepantes que se planteaban las mismas dudas y preguntas por causa de la observación de datos comparativamente sospechosos y muy mal explicados por los autores en defensa de su autenticidad. Por último, y ante la posibilidad de intervención de la metodología científica, la negativa de este grupo de experimentación a someterse al rigor del laboratorio empezó a darnos datos de corroboración de que esas elementales sospechas de fraude podrían ser ciertas. No se puede justificar ante un mundo expectante que está esperando todas aquellas comprobaciones que vayan cimentando datos tan extraordinarios y transcendentes, que la ciencia no es competente para que intervenga en el estudio y análisis de métodos y resultados de unas prácticas que, a fin de cuentas, son técnico-experimentales.
Sin que tengamos que ser exhaustivos de necesidad, por nuestra parte, exponemos para la consideración de los lectores interesados en estos temas algunos ejemplos de los paralelismos encontrados cotejando los textos de los transcontactos con cierta literatura totalmente de procedencia humana y convencional.
Según la información recibida por los Harsch, procedentes
de las entidades espirituales, entre las que se encuentra una humana de
otro planeta paralelo a la Tierra, llamado Varid, que responde al nombre
de Swejen Salter, científica fallecida a la edad de 38 años
en un accidente de laboratorio en su planeta natal, directora del proyecto
de contacto con los terrestres (al parecer con los Harsch, en exclusiva);
Sir Francis Richard Burton, aventurero y explorador, descubridor del lago
Tanganika (Africa); Konstantin Raudive, conocido pionero investigador de
las voces electrónicas; Henry Saint Claire Deville, científico
francés, fallecido en 1881, el premio Nobel, Konrad Lorenz y otros
humanos ya fallecidos, famosos unos, anónimos otros, más
una entidad no humana de elevada cualidad espiritual a quien llaman el
"Técnico" destinado por las "autoridades superiores" a coordinar
y a ayudar a los humanos del otro lado en estos proyectos de contactos.
Todos ellos, más los seres humanos que van falleciendo, resucitan,
se reencuentran y residen, en un planeta de grandes dimensiones llamado
Marduk, muy parecido al nuestro desde el punto de vista físico,
pero situado en otro tiempo y en otro espacio.
La revista francesa Parasciences publica, en su número nº 26, paginas 26, 27, 28 y 29 un artículo firmado por su director, J. M. Grandsire donde da cuenta de los paralelismos existentes entre el argumento de una novela de ciencia-ficción, escrita en 1971, titulada "El Mundo del Río", del escritor norteamericano Philip José Farmer y las características físicas atribuidas a Marduk. He aquí algunas de esas comparaciones que coinciden entre las descripciones del planeta de la novela y las manifestaciones de los transcontactos de cómo es el mundo en que viven: Marduk.
Tanto la novela, como la información recibida de los transcontactos
coinciden en que los planetas Mundo del Río y Marduk son inmensos,
siendo el lugar donde "resucitan" y se reencuentran los difuntos. Ambos
planetas tienen un río enorme que lo circunda por completo (algo
que desde el punto de vista científico es absolutamente imposible,
por no hablar de los efectos gravitatorios que cualquier planeta de mayores
dimensiones que la Tierra ejercería sobre el ser humano, aplastándolo
literalmente contra su superficie. Si en la Luna los astronautas "pesaban"
menos que en la Tierra, por razones obvias, cualquier persona que pusiera
sus pies sobre un planeta de mayor tamaño y densidad sufriría
un aumento de su peso proporcional a ese tamaño con las consecuencias
aludidas. La circunferencia ecuatorial de Marduk es de 127.000 kilómetros,
es decir, más de tres veces el tamaño de la Tierra, deduzca
el lector los efectos que causaría. Si como se asegura, el comportamiento
de las leyes físicas en nada contradice a las de la Tierra, como
en cualquier otro lugar físico del Universo, aunque consideremos
otro, paralelo al nuestro, la contradicción en esos "detalles" son
evidentes).
Sigamos con los paralelismos: Este río, que circunda el planeta, tanto en la novela, como en las transinformaciones, esta bordeado de altas e infranqueables montañas.
La presencia, en ambos mundos, del mismo personaje: ¡¡¡Sir Francis Richard Burton!!!, el explorador (es decir, no es que en uno esté el explorador, y en el otro el conocido actor de cine norteamericano... que yo sepa, este último aun no ha muerto.)
Tanto en Marduk, como en Mundo del Río las gentes (tanto terrestres, como extraterrestres difuntos de otros planetas, y toda suerte de entidades fallecidas), viven a lo largo de la rivera del río, y pueden mantener relaciones sexuales, igual que cuando estaban vivas en la otra realidad, es decir, la nuestra. Otra peculiaridad coincidente es la imposibilidad de que las mujeres queden embarazadas por causa de esas relaciones.
Otra coincidencia, es la ausencia de barba y bigote (¿?)
en todos los individuos (se supone que en los individuos varones).
Un personaje, denominado "Pescador", también forma parte de las dos versiones.
En Mundo del Río hay una religión llamada "Iglesia de la Segunda Suerte". En Marduk también hay una religión que se llama "Iglesia de la Segunda Esperanza".
Según la entidad espiritual Swejen Salter (así lo dicen los Harsch), el novelista Philip José Farmer podría haber estado inspirado por el Más Allá para la realización de la novela. El conocido investigador francés Rémy Chauvin contactó personalmente con Farmer preguntándole sobre ese extremo, y éste contestó que cuando escribió la novela, hace ya casi 30 años, no tuvo o sintió ninguna inspiración particular para redactarla.
Otro caso de paralelismo: En la recopilación de los números
del 1 al 5, de la misma revista Parasciences, en las páginas 142,
143, 144, 145, 146, 147 y 148, hay un extenso artículo titulado
¿Realidades Paralelas?, firmado por el Dr. Ernts Senkowski, de sobras
conocido en el mundo de las TCI, y por lo tanto no necesita presentaciones,
donde expone evidencias de paralelismo comparativo entre los textos de
un libro sobre asuntos esotéricos titulado "Diálogos con
el
Más Allá", de Karl Heinz Jaeckel (Ed. Neugra, Munich, 1984),
donde en las páginas 82 y 84 existen textos que coinciden literalmente,
salvo alguna cuestión de matiz, con algunos de los mensajes transmitidos
por la alta entidad espiritual llamada el "Técnico" a Luxemburgo
el 9 de Julio de 1988, cuatro años más tarde de la edición
del libro. Es imposible reproducir aquí todos los textos comparativos
entre lo que dice el "Técnico" y lo que escribe el autor del libro,
Jaeckel, pero para muestra con un botón basta. Lo transcribimos
en la lengua original, el francés, para no incurrir en apreciaciones
de traducción personales. Como hemos dicho, salvo alguna cuestión
de matiz, para la conveniencia del translocutor, el resto es literalmente
idéntico.
TÉCNICO: L'angoisse devant la mort constitue l'une des idées les plus oppressantes de la culture de l'humanité. Elle se fonde sur le matérialisme de sa prise de conscience qui présuppose qu'une vie et une certitude d'exister imprescriptibles sont inséparables d'une présence corporelle. L'angoisse de la mort est donc bien la preuve d'un esprit détaché, d'un être spirituel qui s'est largement distancié, à partir de la cime de l'être, de son moi le plus élevé.
JAECKEL: L'angoisse devant la mort constitue l'une des idées
les plus oppressantes de nostre culture. Elle se fonde sur le matérialisme
de notre prise de conscience qui présuppose qu'une vie et une certitude
d'exister imprescriptibles sont inséparables d'une présence
corporelle. L'angoisse de la mort est donc bien la preuve d'un esprit détaché,
d'un être spirituel qui s'est largement distancié depuis la
source de son être, son moi le plus élevé.
Sin comentarios...
Y así podríamos seguir porque son páginas
enteras, pero por cuestiones de espacio lo reservamos para dos casos más
de otros interesantes paralelismos.
Pero no sólo la ciencia-ficción y la literatura esotérica parecen que ha servido para "inspirar" la construcción de un mundo espiritual donde asentar con cierta lógica argumental la ubicación de la vida después de la muerte, sino que la literatura de divulgación científica también ha contribuido a dar "coherencia" a los argumentos procedentes de estas entidades espirituales cuando intentan explicar el Universo y lo que contiene. Expongo, brevente, dos ejemplos que cualquiera puede cotejar inmediatamente (como nosotros he hecho) si dispone en su biblioteca de las obras que ahora mencionaré.
Existen dos libros de divulgación científicas muy
conocidos. Uno es "Dios y la Nueva Física", del profesor de matemáticas
aplicadas en el King's College de Londres y catedrático de Física
Teórica en la Universidad de Newcastle (Inglaterra), Paul Davies.
El otro libro se titula "En busca del gato de Schröndinger", del astrofísico
doctorado en Cambrigde (Inglaterra) y durante cinco años redactor
de la prestigiosa revista científica "Nature", John Gribbin.
La translocutora Swejen Salter, en comunicado a los esposos Harsch-Fischbach
vierte una serie de consideraciones relativas a las especulaciones en física
teórica sobre la pluralidad de los mundos, de Everete-Wheeler. Y
una vez más encontramos frases enteras literalmente cotejables con
las obras de Paul Davies (página 156) y John Gribbin (página
259), pero con la particularidad de que existen frases enteras tomadas
de uno y otro libro, que quedan refundidas en un solo texto aprovechando
la similitud de los argumentos, siendo la supuesta transcomunicación
un extenso comunicado del que sólo exponemos un fragmento. Y dice
así: "Cuando el Universo se divide, nuestras mentes se fragmentan
con él y una copia va habitar a cada mundo. El Universo se reproduce
incontables veces cada segundo. Basta meramente con que una sóla
partícula microscópica interactúe de algun modo con
un sistema macroscópico. Cada transición cuántica
que tiene lugar en cada una de las estrellas, en cada una de las galaxias,
en cada remoto rincón del Universo está dividiendo nuestro
mundo local en la Tierra en miríadas de copias de sí mismo.
Más como el Universo se subdivide constantemente en una cantidad
enorme de ramificaciones, así cualquier transición cuántica
se producirá... etc. etc." ...esto y más cosas dice Swejen
Salter... y Paul Davies y John Gribbin... ¡también dicen exactamente
lo mismo!. Hay frases que son de un autor y frases que son del otro, como
si se abriesen los dos libros y se empezara a tomar notas alternativamente.
Y esto en cuanto a los textos, pues capítulo aparte merecen
la mención de la cantidad de supuestas transimágenes que
son copias exactas de rostros, objetos y otros elementos de sobras conocidos
en nuestro mundo. Simples trabajos informáticos demuestran el perfecto
"encaje" de los rostros recibidos del Más Allá con fotografías
muy concretas, del más acá. Son el caso de Konstantin Raudive,
Karine Dray, Rosmerie Stehl, Alexandre Piget, Tomás Alba Edison,
Hella Schaefer y tantas otras personas ya fallecidas. Y esos mismos paralelismos
insuficientemente explicados podemos hacerlos extensivos a otros elementos
más que terrestres, como por ejemplo el palacio- residencia de Julio
Verne en el Más Allá, que es una réplica exacta de
un templo indú-jainista. Una observación atenta sobre algunos
pequeños detalles de la ornamentación de los dos edificios
muestran que estos pequeños detalles pueden ser distintos... tan
distintos como que las supuestas transfotos de los rostros encajen a la
perfección cuando se sobrepone una con otra, con la salvedad de
que un mechón de cabello sobresalga más o menos en cualquiera
de las dos fotos. Diferencias que, lo decimos sin reparos, pueden ser elaboradas
con técnicas de ordenador sin demasiada habilidad ni esfuerzo.
Pero nos preguntamos: ¿Las entidades espirituales plagian
las obras de los humanos encarnados?, ¿un espíritu de elevado
rango, a quien precisamente denominan "Técnico", por sus inmensos
conocimientos en todas las ramas del saber, necesita "copiar" al pie de
la letra lo que ya escribió hace años un autor esotérico
para mandarnos un mensaje?... Si estas comunicaciones que pueden ser comparadas,
palabra por palabra, coma por coma y punto por punto son ciertas y tienen
un origen espiritual... ¿a qué juegan los espíritus?...
¿a cuento de qué este despropósito basado en la confusión?...
Y no nos sirven los tan manidos argumentos de que "los caminos que vienen
de lo alto son insondables e inescrutables", o "es que nos quieren someter
a prueba y por eso nos plantean esas aparentes contradicciones", eso sólo
justifica a los que les da miedo pensar y se les derrumbe el mágico
andamio que han construido en sus cabezas (o fuera de ellas), a los que
ocultan otros deseos, que por poco espirituales, no son confesables. Los
seres humanos tenemos dos hemisferios en el cerebro para conocer la realidad:
uno esta regido por la abstracción de la mente racional y el otro
por la función simbólica de la imaginación, que son
las herramientas que poseemos para aprehenderla, y el valor de ambas forman
el proceso del conocimiento y su función social. La razón
y la imaginación se necesitan mútuamente para llevar equilibrio
a nuestro psíquismo... pero eso es una cosa, y los jeroglíficos
y "rompecabezas" son otras.
Y esta crítica que ha leido, querido lector, o lectora,
que pretende ser constructiva, la expresan dos personas que llevan muchos
años experimentando en TCI y en Bioenergética Humana, con
fe, con tesón, con rigor y con seriedad. Y hemos obtenido decenas
de resultados, sobre todo en transimágenes de secuencias de vídeo
de varios minutos de duración cada una que todo el mundo puede reconocer.
Y que algunas de estas imágenes pertenecen a rostros cuyas descripciones
interpretativas escapan fuera de los estereotipos humanos, teniendo que
acudir a la imaginería simbólica, mítica y arquetípica
para "interpretarlas". Quiero decir, en definitiva, que nuestras críticas
e inquisiones no se fundamentan desde las posturas basadas en el prejuicio
y en el excepticismo. Somos testigos de excepción y afirmamos que
el fenómeno de la Transcomunicación existe y ha sido corroborado
desde la propia práctica experimental personal... Pero las puertas
de nuestro laboratorio están abiertas a todo aquél que se
tome la molestia de comprobar qué hacemos, cómo lo hacemos
y cuáles son los resultados obtenidos. Resultados que también
puede obtener el excéptico que se tomó la molestia de averiguar
qué había de cierto en lo que le contábamos.
Queremos demasiado a estas prácticas experimentales como para que se hagan de ellas los mismos números de circo y de prestidigitación de siempre. La evidencia de las mismas nos ponen en guardia para su defensa, y vengan de quien vengan que surjan a la luz sin maquillajes distorsionadores, sin las ínfulas de vedette de quien se cree el número uno (¿el número uno, de qué?) ni tampoco con la frustrante y agresiva timidez de quien siempre prueba y nunca consigue nada. Las TCI no son una carrera de obstáculos donde pueden darte un empujón y sacarte de la pista porque hay quien puede pensar que corres demasiado. Todos estamos en la misma cancha y corremos en equipo, y cada uno realiza el esfuerzo de que es capaz. Las jerarquías militaristas se quedan para los ejércitos, que es donde tiene lugar. Los que estamos metidos en ésto sólo tenemos un "jefe", que precisamente encargó al representante celestial que nos visitó hace 2000 años que nos dijera que el que quiera ser el primero tiene que aprender a ser el último. Si los resultados que dicen obtener todos los Harsch de este mundo son ciertos, y así se pueden probar por la disposición de los mismos al análisis científico, nosotros seremos los primero en alegrarnos y celebrarlo, si no, seguiremos investigando y lamentando la influencia acrítica e irresponsable que ejerce en tantos que confían sin quitarse la venda de los ojos.
Fraude humano, o broma espiritual... ¿Usted que cree?...
Alfonso Galeano y José Garrido
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Fraude humano, o broma espiritual... ¿Usted que cree?...